miércoles, 25 de enero de 2012

U G Krishnamurti: el gurú que nos libra de todo gurú


No debemos confundir a U.G Krishnamurti con J, Krishnamurti. U.G Krishnamurti es el "antigurú".

A diferencia de J. Krishnamurti, U.G. Krishnamurti no ofrecía "charlas" al
público general, ni "entrevistas" al personal VIP. No escribía diarios ni notas
y no hacía "comentarios" sobre el vivir. Existía una inusual pero auténtica
atmósfera de informalidad alrededor de U.G. Uno no tenía que suplicar el favor
de algún pomposo "devoto" o "trabajador" para hablar con él. Las puertas de U.G.
estaban siempre abiertas a los visitantes. En un alto contraste con la mayoría
de los gurues contemporáneos, U.G. no discriminaba a sus visitantes según su
riqueza, posición, casta, raza, religión, o nacionalidad.

Es increíble que U.G. no reclamara derecho de copias sobre sus libros. Iba más
lejos aún, al declarar: "Usted puede reproducir, distribuir, interpretar,
malinterpretar, distorsionar, arruinar, o hacer lo que quiera, incluso reclamar
autoría, sin mi consentimiento o el permiso de nadie." Dudo mucho que esto tenga
algún precedente en la historia.

U.G. tiene "autoridad moral" como para destronar a los gurues (con sus abusos de
poder, escándalos sexuales y fraudes) porque no ha sucumbido a la tentación de
construir una organización para preservar y propagar sus "enseñanzas". Ni J.
Krishnamurti (el "otro" Krishnamurti) fue inmune a eso, obsesionado con crear
puristas, y a la postre lucrativas, "fundaciones".

"Vuestro estado natural no tiene ninguna relación de ningún tipo con los estados
religiosos de dicha, beatitud y éxtasis; estos permanecen en el campo de la
experiencia. Quienes han guiado al hombre en su búsqueda religiosa a través de
los siglos han quizás experimentado esos estados. Usted también puede hacerlo.
Son estados inducidos por el pensamiento, y como vienen, se van. Conciencia de
Krishna, de Buda, de Cristo, o lo que usted quiera, son todos viajes en la
dirección equivocada: todos ellos están dentro del campo del tiempo."

UG Krishnamurti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario